Cuando crees que ya lo has intentado todo…
Simón Pedro había pasado la noche entera lanzando sus redes sin éxito. Estaba cansado, frustrado, convencido de que no había nada más que hacer. Pero entonces, Jesús le pidió algo que desafiaba toda lógica: "Vuelve a echar las redes."
Pedro dudó. Sabía, según su experiencia, que no tenía sentido intentarlo otra vez. Pero eligió abrirse a una nueva posibilidad. Y, cuando lo hizo, ocurrió lo inesperado: sus redes se llenaron de peces.
La verdadera lección no está en la pesca milagrosa, sino en lo que la hizo posible: la disposición de Pedro a confiar, a soltar sus ideas fijas y a darse otra oportunidad.
Desde la visión de Un Curso de Milagros, esta enseñanza de Jesús se aplica a nuestro día a día a través de la práctica de la confianza, la rendición y la disposición a ver las cosas de otra manera.
Aquí hay algunas formas concretas de aplicarlo:
1. Elegir la confianza en lugar del miedo.
Pedro estaba convencido de que no había nada más que hacer. Había intentado pescar toda la noche sin éxito. Sin embargo, cuando soltó su certeza y confió en Jesús, ocurrió el milagro.
En nuestro día a día: Cuando sentimos que algo no tiene solución o que estamos atrapados en un problema, podemos recordar que no vemos el cuadro completo. En lugar de rendirnos al miedo o la frustración, podemos hacer una pausa y decir: Estoy dispuesto a ver esto de otra manera. Guíame.
Esa simple disposición abre la puerta al milagro.
2. Soltar las expectativas.
Pedro pensaba que su experiencia y lógica eran suficientes para saber que no encontraría peces. Pero Jesús le mostró que hay una realidad más allá de lo que percibimos con nuestros sentidos.
En nuestro día a día: ¿Cuántas veces creemos que ya sabemos cómo van a salir las cosas? Que una situación no tiene solución, que una persona no cambiará, que estamos estancados…
UCDM nos invita a soltar nuestras creencias fijas y abrirnos a la guía interna. En lugar de aferrarnos a la forma en que creemos que algo debería ser, podemos practicar: No tengo que resolver esto solo. Estoy dispuesto a recibir ayuda.
3. Hacer espacio para la quietud y la escucha interna.
Jesús le pidió a Pedro que se detuviera un momento y lo escuchara. Y esa pausa lo cambió todo.
En nuestro día a día: En medio de la prisa y el ruido mental, podemos recordar que la guía siempre está disponible. Pero para escucharla, debemos hacer espacio para el silencio.
Dedicar aunque sea unos minutos al día a respirar, aquietarnos y preguntar internamente: ¿Qué es lo que realmente necesito ver aquí?
El milagro ocurre en la disposición a recibir la respuesta.
4. Confiar en que siempre hay una salida, aunque no la veamos.
El milagro de la pesca simboliza algo más profundo: cuando soltamos la resistencia y nos abrimos a la guía, somos llevados exactamente a donde debemos estar.
En nuestro día a día: Cuando sentimos que estamos en un callejón sin salida, podemos recordar que siempre hay otro camino, aunque no lo veamos aún.
Estoy dispuesto a dejarme guiar. Muéstrame el siguiente paso.
Ese pequeño acto de fe nos alinea con el milagro.
Conclusión
Un Curso de Milagros nos enseña que los milagros no son eventos sobrenaturales, sino cambios de percepción. Aplicar esta enseñanza es vivir con más confianza, soltar el control y permitir que la vida nos muestre lo que no estamos viendo.
Cada día tenemos la oportunidad de "echar las redes una vez más", no desde la lucha, sino desde la apertura y la certeza de que siempre hay un milagro esperándonos.